Informe de la Comisión de Política Científica (Regional CABA)

1ª Reunión de la Comisión de Política Científica

Asamblea Regional CABA de Ciencia y Técnica

Lunes 13 de marzo de 2017 – Facultad de Cs. Sociales (UBA)

En esta primera reunión de la comisión, para la cual se había propuesto la lectura del Plan Argentina Innovadora 2020 (introducción y primer capítulo), un artículo de Barañao (2012) y el documento sobre política científica de JCP (2009), el debate giró en torno a numerosos ejes. En primer lugar, se plantea que mientras seguimos luchando para que se amplíe la cantidad de personas trabajando en ciencia en condiciones dignas, queda abierto el problema de cómo lograr que ese aumento decante en una mejora de la política científica, que por mucho tiempo no se discutió en profundidad. Se plantea entonces una pregunta: ¿cómo se traduce el desarrollo científico en una mejora de las condiciones de vida? Un sistema que mira las publicaciones y a las empresas trasnacionales no puede resolver los problemas de la población, pero a la vez, ¿qué pasa si después empezamos a ver solo publicaciones nacionales? La discusión debería ser hacia dónde vamos como sistema científico, el objetivo, y después seguimos por ese lugar. Pero además, precisamos una herramienta para eso, un instrumento en el que se discuta periódicamente la agenda de alguna forma, con la intervención protagónica de lxs trabajadorxs.

Algunxs compañerxs opinan que pensar todo esto al margen de las condiciones objetivas se cae por su propio peso: para esto hay que pensar pues un plan económico nacional, de desarrollo nacional. Si no está como punto de partida la planificación económica y la toma de los medios de producción, todo esto cae en saco roto. Al mismo tiempo, el planteo no debe ser utopista, aun sabiendo que quizás no impongamos la agenda de lxs trabajadorxs de entrada, pero sí obtengamos algunas concesiones.

En el contexto de una lucha que vira por momentos entre lo gremial y los proyectos nacionales, se sostiene que el rol de esta comisión tiene que ver con ser un actor más en esa lucha. Saliendo de lo meramente defensivo, para pasar a una actitud propositiva. Además, visto que el kirchnerismo viene tomando la postura de defender el plan Argentina Innovadora 2020, es importante que desarrollemos una crítica más informada del mismo.

Algunas de esas críticas -aparte de la mercantilización del conocimiento que propicia el Plan- son que aquel se juega mucho por las PyMEs, que no generan empleo de calidad, sino al contrario; el riesgo económico que tomaría el Estado en favor de las privadas; que el Plan quiere llegar a los numeritos internacionales cuando las condiciones no son las mismas (por ejemplo, infraestructura y equipamiento); todo lo que no incluye el plan como temas estratégicos (como la energía nuclear o los hidrocarburos); la falta de claridad sobre quién se apropiará del producto de las inversiones y sobre el rol de las universidades.

Discutimos sobre la presunta oposición de ciencia básica vs ciencia aplicada. Algunxs sostienen que es una división ficticia, orquestada por intereses políticos. Un compañero plantea que puede tomarse la carta de Laborde y Del Bono en ese sentido, adonde le pasan la bola al kirchnerismo diciendo que todo esto (priorización de temas estratégicos) ya estaba en el AI2020, develando que ni siquiera ellos saben ejecutar bien lo que quieren. Quizás eso sea por cómo funciona el sistema, tironeado por los diversos intereses de camarilla: ahí incluso dentro de la facción K del Directorio, se parten aguas.

También se discute sobre la “utilidad” de la ciencia: capaz está bien -plantea un compañero- que haya científicxs que puedan investigar lo que deseen y que eso se evalúe en base a criterios de impacto internacionales, pero en tanto se lo haga de forma seria y no cuantitativa. Esa decisión, se sostiene, no debería ser individual, sino colectiva (y más allá de la utilidad inmediata), lo que implica que ningún/una científicx pueda decidir su línea de trabajo en soledad, sino en función de lo debatido dentro de su equipo de trabajo. Al mismo tiempo, debemos pensar bien si conviene que apoyemos tanto el conocimiento per se, porque hay una agenda de urgencias para la población que tenemos que atender. No obstante ello, se sostiene que siempre podría quedar una parte del presupuesto para los “temas libres”, y otra que se dirija a financiar investigaciones que atiendan aquella agenda.

Se plantea la importancia de pensar lo tecnológico no sólo como los desarrollos “de punta”, sino también respecto de sociedades determinadas por sus condiciones materiales, y más en relación a las necesidades humanas. Como ejemplo de una posible consecuencia negativa en términos humanos, muchas veces se terminan recortando los empleos, como producto de la aplicación de nuevas tecnologías.

Por otro lado, la educación y la formación universitarias responden en gran medida a cómo es este sistema ahora, y en alguna medida nos preparan en ciertas lógicas, que si queremos cambiar el sistema, también debemos ir cambiando por abajo. Para ello, por ejemplo, podemos pensar en la importancia de una ciencia transdisciplinaria, que trascienda los compartimentos estancos en que se busca dividir el saber.

Próxima reunión de la Comisión de Política Científica: Lunes 3 de abril, 18 hs. C.C. Paco Urondo, 25 de mayo 221 (sede a confirmar)

Lectura propuesta: Plan Argentina Innovadora 2020, hasta el capítulo 3.

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